jueves, enero 01, 2009

Todos vuelven a la tierra en que nacieron
al embrujo incomparable de su sol
Todos vuelven al rincón de donde salieron
donde acaso floreció más de un amor

"Todos vuelven"

- César Miró


Estimados amigos:

A fines de diciembre del año pasado, recibí un inesperado mensaje de Fernando De los Ríos, con quien no me comunicaba en más de dos décadas. En él, me informaba que mi dirección electrónica, que nunca supe cómo la consiguió, porque era privada, había sido incluida en un foro de Yahoo. Me sonó interesante. Después de todo -a pesar de vivir en el centro de la tecnología mundial y a la vuelta de las oficinas principales de Yahoo-, nunca antes había participado por voluntad propia de uno de esos grupos cibernéticos y me pareció una buena idea, sobre todo, tratándose de mis amigos del colegio. Dos líneas más abajo, Fernando me hacía saber que el motivo era, "... para que recuerdes viejas épocas y te vaciles un rato!". Y vaya que tuvo razón.

Ha pasado menos de una año y, a través de ese tiempo, algunos como Eduardo Prevost, Pepe Fernández, Jaime Hare, Juan Alfageme, Lucho Torres, Lucho Caillaux, Luis Miguel Champin, Carlos Vásquez de Velasco, José Lino, Domenico Edwards, Felipe Injoque, Pico Dongo, el mismo Fernando, y Javier Arce (cada viernes), me contagiaron el ánimo y despertaron en mí cierto interés que por ahí andaba. A la distancia, tuve que desempolvar artículos, escanear documentos, retocar fotos, revisar los sitios de Internet de otras promociones, consultar con algunos compañeros, pero, principalmente, refrescar la memoria que desde hacía más de 25 años se había dedicado a otras cosas.

Hoy, veo que el espíritu Marista de la Promoción sigue vivo, y eso me alienta a seguir recordando y compartiendo con todos ustedes. Aquí, una reseña muy personal de nuestro paso por el colegio. Algunos se identificarán más que otros, es verdad. Pues, ciertamente, cada uno escribió su propia historia. Esta es la mía... y un poco la de todos.

Desde la capital del Silicon Valley, ustedes y sus familias, reciban un fraterno saludo por las fiestas de fin de año.

Javier Lishner
San Jose, California
3 de diciembre de 2004



SAN ISIDRO LABRADOR

El distrito de San Isidro fue creado el 24 de abril de 1931 y su primer Concejo se instaló una semana después, siendo su primer Alcalde el doctor Alfredo Parodi. La población era de 2,131 habitantes. (El censo de 1940 arrojó una cifra de 8,778 pobladores). Se tornaba necesario construir un centro de estudios para los hijos de sus ciudadanos. Fue así que la Congregación Marista no tardó en visualizar al naciente distrito para instaurar un nuevo colegio que llevaría el nombre del patrono español, San Isidro Labrador.

Los Maristas, que habían llegado al Perú el 15 de marzo de 1909 con la representación de los hermanos Modesto, Gedeón y Plácido Luis, ya habían fundado tres colegios: el San José del Callao, en 1909; el San Luis de Barranco, en 1923; y el Champagnat de Miraflores, en 1927.

En 1934 -fecha oficial de su fundación de manos del Hermano Pablo Nicolás-, el nuevo colegio de San Isidro comenzó a operar en la Casa Hacienda de los Condes, también conocida como Casona Moreyra Paz-Soldán (actualmente, la esquina de las calles Paz Soldán y Santa Luisa). A los pocos días, y debido a que no se pudo acondicionar dicho local para centro educativo, la comunidad se mudó a la avenida Country Club 255 (hoy, calle Miro Quesada). Ahí, el lunes 9 de abril, se dio inicio al año escolar con la presencia de ocho de los doce alumnos matriculados. Al finalizar el año, el colegio tenía 18 alumnos.

En 1936, el Maristas San Isidro contaba con 45 estudiantes y funcionaba en la avenida Del Bosque 185 (hoy, calle Daniel Hernández), esquina con Manuel Bañón. De ese local, pasaron a la calle Francisco de Zela 205 (actual Antero Aspíllaga). Al terminar 1939, el Hermano Pablo Nicolás dejó la dirección del plantel con 110 alumnos, de los cuales 89 eran de primaria y veintiuno de secundaria.

El Hermano Gedeón fue elegido director en 1940. Para ese entonces la comunidad marista también había crecido con la integración de los hermanos Cornelius, Víctor Antonio, Nereo Félix, Telesphorus y Samuel Alfonso. Pero, fue recién en 1941, cuando el Maristas San Isidro se mudó a su propio local de la avenida Camino Real, esquina con Choquehuanca, con un área de 2,247 metros cuadrados. El terreno también había sido propiedad de la familia Moreyra Paz-Soldán. La construcción fue originalmente de un piso. Ese año se compraron los dos primeros omnibuses. (Por coincidencia, ese mismo año, el Colegio Santa Ursula -que también había pasado por varios locales desde su fundación en 1936- finalmente, encalló en su clásico local de la calle Salamanca, para ser vecino durante las siguientes cuatro décadas. De esa cercanía surgieron muy bellas historias... muchas de ellas, con un final feliz).

El año 1942, trajo consigo la visita Canónica al Perú del Reverendo Hermano Leónidas, quien extendió el permiso para la pavimentación del patio de tierra. Y, en septiembre, obedeciendo a la necesidad de expansión por el crecimiento escolar, se autorizó la construcción del segundo piso, donde se tenía planificado una sala de estudios y los dormitorios de los Hermanos.

La primera promoción del colegio egresó en diciembre de 1942 y estuvo compuesta por veinte alumnos. En septiembre del siguiente año se inauguró la capilla en un salón del colegio. Por aquel entonces, la idea de adquirir el terreno adyacente había quedado trunca debido a la falta de comunicación con los Superiores de España, motivada por la guerra mundial. Fue por eso que, recién en 1944, pudieron comprar dicho predio llegando la superficie del colegio a 12,192 metros cuadrados.

En 1945 asumió la dirección el Hermano Carmelo, quien ejerció el puesto sólo un año pues, a la muerte del Provincial Gedeón, pasó a reemplazarlo en el cargo. Quedó entonces como director del colegio, el Hermano Ángel Urbano. El 16 de noviembre de 1947, se fundó el Grupo Scout número 2 con la presencia de las máximas autoridades del escultismo nacional y del Hermano Provincial. En agosto del año siguiente, con una fiesta gimnástica, se inauguró el Grupo Lobatos de la tropa Scout, rindiéndose homenaje al Hermano Sebastiani, quien había llegado al Perú en calidad de delegado del Reverendísimo Hermano Superior General. En agosto de 1949, el colegio adquirió su tercer ómnibus y una camioneta.

Fue en 1950 cuando se construyó la piscina de 25 metros de largo por 12.50 metros de ancho con una profundidad de 1.10 a 3.20 metros. También los vestidores y duchas, conocidos como camerinos. Por ese entonces funcionaban en el colegio, La Acción Católica, La Cruzada Eucarística, la Asociación de Ex-alumnos, el Club Deportivo San Isidro y una Academia de inglés. Al finalizar 1950, el colegio tenía 512 alumnos y contaba con un anfiteatro de 100 butacas para proyecciones de vistas fijas y películas sonoras de 16 mm. Al otro extremo del Anfiteatro, se había construido el Laboratorio de Física y Química.

Debido al crecimiento del distrito de San Isidro, en 1954, el Padre Constancio Bollar, O.P., quien desde 1937 se había hecho cargo de la pequeña iglesia cercana al colegio, decidió levantar una nueva por encima de la antigua. La nueva Virgen del Pilar, siempre a cargo de la Orden Pasionista, fue inaugurada el 4 de diciembre de ese año. Y muchas veces fue refugio de alumnos sanisidrinos y, el padre, su fiel confidente.

Con el crecimiento de la población estudiantil, se decidió dividir a los alumnos en dos locales: el de secundaria, que se quedaría en Camino Real, y el de primaria, que se mudaría a la Avenida Arequipa 3550 que, hasta ese entonces, había sido la residencia de la familia Mackenzie. Ahí, desde 1960, las monjas, abnegadas educadoras -también Hermanas Maristas- desplegaron su celo en la sección infantil. El 25 de abril de 1967, se inició El Grupo Scout San Isidro 145, patrocinado por la Asociación de Padres de Familia.

Para fines de 1967, la Congregación Marista tenía diez colegios en el Perú, 4 de ellos planteles, 3 normales y 3 casas para aspirantes (Chosica era una de ellas). Daban instrucción y educación a 6,653 alumnos. La Comunidad contaba con unos 20 hermanos de nacionalidad peruana, los cuales compartían las obligaciones de la Orden con más de sesenta que habían adoptado al Perú, como su segunda patria.

Por esos días, el exclusivo uniforme del San Isidro consistía de saco azul marino, camisa blanca y pantalón beige oscuro. Esa combinación, que para los mayores también incluía corbata azul, solo duró hasta 1970 pues, el siguiente año, la Reforma Educativa del General Velasco, gestada por profesionales como Emilio Barrantes, Augusto Salazar Bondy y Carlos Delgado, decidió alinear a todos los estudiantes del país con el recordado "uniforme único", mezcla de blanco y rata. Así, los alumnos que alguna vez habían lucido una pequeña insignia azul con el escudo Marista en la solapa izquierda del saco, empezaron a mostrar otra que, hasta ese entonces, había sido exclusivamente utilizada para el curso de Instrucción Pre Militar, con la diferencia de que esta insignia era plastificada y, la anterior, de metal. (Únicamente los que pasaron a Quinto de media en 1971, siguieron utilizando el clásico uniforme sanisidrino. Todos los demás tuvieron que alinearse con el decreto del gobierno de turno). El 70 también marcó el último año de la publicación de la Memoria, libro que recopilaba de forma ilustrada, cada año escolar. Fue, también, el último año en que el kiosco del colegio tuvo como encargado al recordado Pirata Camarena. Tras su muerte, en abril del siguiente año, lo sucederían Paco y su esposa, la señora Virginia.

Parecía que los tiempos de cambio que vivía el mundo, no sólo habían llegado al Perú sino también al corazón del mismo colegio. El pelo largo aún no se permitía... a pesar de la popularidad de los Beatles y de la generación Woodstock.

En 1970, dirigía el colegio el Hermano Francisco Martínez quien, dos años antes, había reemplazado a Bruno Valbonetti quien, a su vez, fue director sólo un año (1967). El Hermano Valbonetti, es el actual Superior de Chosica. Antes de él, había sido Director del colegio, el Reverendo Lázaro Armendáriz, hoy, ecónomo y residente en Surquillo. Muchos Hermanos de la Congregación pasaron por las aulas del San Isidro. Además de los anteriormente mencionados, se recuerda a Eduardo (Zamora) y Pedro (Martínez), quienes actualmente residen en Villa Marista; a Julio (Camiña), quien vive en Santiago de Compostela y que en diciembre de 2002 viajó al Perú, expresamente invitado por la promoción 26, a cuya reunión de los 35 años asistió; Alfredo (Marchini), Felipe (conocido como Piolín), Ignacio (llamado amigablemente Nacho), Tomás (Dancourt), quien vive también en Chosica; Justino (Antolin), Eugenio (Bernardi), (Wilhelm) Tenholten, quien descansa en paz en La Planicie; Jesús (García), Nemesio (Padrones), Carmelo (Ramos), Mariano, Ornelio (Novelli), actual ecónomo y residente en Chosica; Emilio (García), Simón, Miguel Ángel (Pérez), (Miguel Ángel) Pascual y, los dos últimos directores: José Antonio Bernardo (1973-74), quien comenzó una construcción frente a la piscina que incluía baños, vestidores y duchas en el primer piso, un salón de reuniones en el segundo, y un sótano exclusivamente para practicar gimnasia, y Julio Ibáñez (1975-79), actual Superior y Director del colegio Maristas San José, de Huacho.

En 1980, la que hubiera sido la Promoción 39 del San Isidro, tuvo que mudarse a la calle José Olaya de Miraflores para concluir sus estudios escolares al lado de la Promoción 47 del Champagnat, ambas, como la primera promoción del Maristas. Los dos colegios habían sido unificados. Doce años más tarde, la unificación volvería a tomar el nombre del padre fundador, hoy santo, Marcelino Champagnat, dando por finalizada la historia del colegio sanisidrino que alguna vez acogió a 38 promociones y que, con los nuevos aires de cambio, tuvieron que ver derrumbarse sus recuerdos de niñez (incluidas Gimkhanas, Olimpiadas internas, Juegos Florales, paseos a Villa Marista y Campeonatos ADECORE), con la desaparición de su insigne colegio. Años más tarde, la demolición del clásico local en 1997, fue sólo la estocada final.

Afortunadamente, y a pesar de los hechos, el espíritu Marista del San Isidro aún sigue vivo gracias a sus recordados ex-alumnos y también a la Internet.

Javier Lishner - Promoción XXXVI
San Jose, California
Julio de 2004

NOTA: Documento basado en los datos del Hermano Jean-Pierre Cotnoir, archivista de la escuela de los Hermanos Maristas de Roma, y de otros encontrados, no necesariamente oficiales. No pretende ser un documento oficial de los Hermanos Maristas.

SAN MARCELINO: No nos dejes caer en tentación

Hace más de tres décadas, en un día como hoy, debíamos afinar nuestras cuerdas vocales y, como ningún otro día del año escolar, cantar a voz en cuello el himno del colegio.


Desde que llegamos al kindergarten y hasta nuestro último año en la escuela, cada 6 de junio habríamos de esmerarnos para la interpretación del himno Marista -como diría el cantautor- a todo pulmón. Es que era el día de nuestro padre fundador, Marcelino Champagnat.

Me lo presentaron cuando era beato, ese nivel al que llegan algunos suertudos que dedicaron su vida a hacer obras de caridad y se alejaron de los placeres mundanos. Claro, el nivel es imaginario; sin embargo, a pesar de eso, alienta al pueblo católico a seguir los pasos del susodicho.

Marcelino José Benito Champagnat nació el 20 de mayo de 1789 en el municipio francés de Marlhes. Para hacer corta su historia, se entregó al Señor prácticamente desde los 17 años luego de ingresar al seminario menor de Verrières. Una década más tarde, sería ordenado sacerdote. Al día siguiente -junto a otros de sus compañeros- hizo la promesa de constituir la Sociedad de María consagrándose a la madre del Hacedor y proponiendo la creación de los Hermanos Maristas "para la educación cristiana y la alfabetización de los niños de las zonas rurales".

Recién, el 2 de enero de 1817 funda los Hermanos Maristas. A ellos se dedicó por completo hasta el último día de su vida, un 6 de junio. Dicen que, en el plano educativo, "adoptó un nuevo método de lectura, el fonético-silábico, en remplazo del tradicional del deletreo; introdujo la enseñanza del canto en la escuela, la educación física, la teneduría de libros y la agrimensura (topografía). Introdujo igualmente el catecismo mariano, hizo practicar la disciplina preventiva y prohibió todo tipo de castigo físico" (cosa que algunos profesores del siglo XX nunca supieron). Falleció en 1840 y, tras el usual proceso que la Santa Sede realiza sobre los candidatos a subir a sus altares, fue hecho beato por el Papa Pío XII el 29 de mayo de 1955. Los Maristas, que habían llegado al Perú en 1909, para ese entonces, ya habían fundado algunos de sus más representativos colegios: el San José del Callao, en 1909; el San Luis de Barranco, en 1923; el Champagnat de Miraflores, en 1927; y, el San Isidro, en 1934.

Y, aunque estamos lejos de creer en estos títulos otorgados por el Santo Padre para mantener la fé de nosotros los bautizados, debo ser honesto en decir que los Hermanos Maristas nunca fueron ni sectarios ni fanáticos, siempre dieron lo mejor de sí a sus alumnos, y, a excepción de ese director que nos pusieron en 1973 -que nunca supo el lema de Champagnat, "Para educar hay que amar"- todos los curas fueron de grata recordación.

El 18 de abril de 1999, S.S. Juan Pablo II elevó al beato a los altares (canonización que le llaman), desde donde seguramente San Marcelino velará por nosotros y permanecerá hasta el fin de los tiempos.

Javier Lishner
Santa Clara, California
6 de junio de 2008


Promoción XXXVI
LA REUNIÓN DE LOS 30 AÑOS

Todo estuvo dentro de lo esperado. Llegaron las visitas del extranjero, reaparecieron varios perdidos, no aparecieron los que dijeron "tal vez", y, lo más importante, se superó el número 31 con el que, en las Bodas de Plata (hace un lustro) y en abril de este año, la promoción no había podido superar esa cantidad de asistentes.


Fue en la Hacienda Monterrico Grande, manejada por un compañero nuestro, donde se realizó el almuerzo conmemorando los 30 años de haber salido del colegio. Porque fue en diciembre de 1977 cuando dijimos adiós a esas aulas y a sus temporales regentes, nuestros maestros.

Como ya es costumbre en aquel acogedor lugar de La Molina -y bajo la atenta supervisión de Felipe Salkeld, el anfitrión-, uno a uno fueron llegando los miembros de la Promoción XXXVI para compartir una tarde llena de historias, anécdotas, bromas y permanentes brindis. El menú, dicen, estuvo fabuloso. Y es que la cocina peruana es sensacional.

Luego del infaltable pisco-sour, se dio paso a las fuentes con anticuchitos de corazón y tequeños con crema de palta. Mientras algunos destapaban las botellas que habían llevado para humedecer la tarde, llegó el cebiche de pescado, el tamalito amarillo con salsa criolla, el rocoto relleno, el ají de gallina, el lomo saltado, el arroz con pollo, el chicharrón de cerdo y, como si no fuera suficiente para la dieta de algunos, también arribó a la mesa, un estupendo cau cau de mariscos.

Los que por razones de edad y/o responsabilidad, ya no acostumbran más a brindar con licor, lo anduvieron haciendo con chicha, recordando al compañero que se quedó en California que fue conocido así, "Chicha", por la clásica bebida peruana, que no faltó en ningún momento en la mesa. Me pregunto si ya estará patentada, no vaya a ser que en cualquier momento alguien también la haga suya.

Mientras unos hacían la usual sobremesa, y conversaban sobre los negocios y la familia, otros, aprovechaban para irse a un lado y fumar un cigarrito mientras seguían disfrutando del sabor de su trago favorito. Varios, incluso, se daban tiempo para jugar en los columpios, igual que cuando era chicos, con la diferencia de que esta vez lo anduvieron haciendo con un vaso en la mano.

Terminada la tarde -con un sinnúmero de fotos incluídas-, la mayoría regresó a su hogar; no obstante, un pequeño grupo, liderado por Champin, se fue a seguirla en su casa. Claro, uno de los seguidores, Juan Pablo Ernesto Praeli Moreno, estaba de cumpleaños, lo que justificaba la acción. Martha, la esposa del dueño de casa, declaró al día siguiente que los invitados se habían portado muy bien. La señora fue muy clara cuando dijo, "los invitados". Del dueño de casa no se refirió, y sus compañeros supimos de él recién el lunes siguiente.

Por su parte, otro pequeño grupo, el de los deportistas, tuvo que mantenerse relativamente tranquilo pues al día siguiente, domingo, tenían un mañanero. Era el partido frente al Maristas San Luis de Barranco, en el marco de la Copa de Fútbol Masters 40, organizada desde el 2003, que para felicidad de todos -a esta edad-, todavía nos da bola. Y bola fue, justamente, lo que le metieron a los hermanos del San Luis al vencerlos 2 a 0. De acuerdo a Eduardo Prevost, uno de los afanosos; Joe Santamaría, quien prácticamente acababa de bajar del avión que lo llevó de Los Angeles, "debutó con la gloriosa camiseta del MSI Masters 40, realizando un excelente partido con la entrega y velocidad de la época juvenil". Para quienes tuvimos oportunidad de compartir con Joe la "época juvenil", sabemos de lo que Eduardo está hablando. Pero eso no fue todo. Hubo más.



Un tercer grupo, entre los que estuvo también Eduardo, tuvo energía para concluir el movido fin de semana en el Estadio Monumental de Ate, ahí, cerquita de donde se habían reunido el día anterior. Esa tarde, junto a Joe, su hermano Pedro, "Agüita" Alfageme y el gran Domenico Edwards, se fueron a ver a la selección peruana de fútbol que se enfrentaba al poderoso Brasil, por la eliminatorias del Mundial del 2010. La auriverde había llegado a Lima con todos sus cracks, incluídos Ronaldinho y Kaká. El esfuerzo valió la pena. Y, aunque la selección no logró el resultado que en la mañana había obtenido el MSI, al menos, logró un valioso punto ante el pentacampeón del mundo. De ese trecho, no se sabe si corrió licor.

Mientras unos, como Pepe "El Cura" Fernández, regresaron casi de inmediato a su habitat natural (Miami); otros, como el mencionado Joe, aprovecharon estas cortas vacaciones para visitar Machu Picchu, una de las nuevas siete maravillas del mundo. De José Lino, Javier Huarcaya y Juan Alfageme -quienes también viajaron desde lejos-, aún no se ha tenido reportes, y, posiblemente ya estén con un pie acá y otro allá. Los demás, volvieron hoy a la rutina de siempre con ganas de reunirse de nuevo, con los amigos de toda la vida. Ahora solo falta que Carlos Vásquez de Velasco comparta la lista que se llevó, a modo que la hubiera dejado olvidada en casa de Champin la noche de la celebración.


Las felicitaciones para todos. Y una especial para los que, como Alfonso Heudebert, Arturo Jabes, Roberto Chávez, Julio Quijano y Luchito Torres, nunca faltan. Y al "Mono" Javier Arce, por ser quien promueve estos reencuentros tan buenos para el alma.

Javier Lishner
Santa Clara, California
19 de noviembre de 2007


MEMORIAS GRÁFICAS
(DE UNA TARDE DE ANIVERSARIO)


¡Hey muchachos! Soy yo, el "Loco" De la Puente, de la Promoción XXXVI... y estoy más cuerdo que muchos de ustedes. Síganme que por aquí es el camino. (FOTO: José Lino).



Domenico Edwards, Enrique Prochazka, Felipe Injoque, Roberto Li y Juan Alfageme, recién llegados a las instalaciones de la Hacienda Monterrico Grande, donde se reunieron con motivo de la celebración del trigésimo aniversario de la graduación. (FOTO: José Lino).



No todos entendemos estos aparatitos de miércoles. Felizmente es sábado. Detrás, Joe, Alfredo, Enrique y Julio. (FOTO: José Lino).



En primer plano, Joe Santamaria, Andrés Said y Guillermo León-Velarde. (FOTO: José Lino).



Y se dio la largada. (FOTO: José Lino).



Sonrisas, comida y chicha morada en una de las mesas. Se distingue a Guillermo Skinner, Lalo Camino, Eduardo Castro-Mendívil, Luis Said, Fico Negrón, Marcial Del Rio, Luis Paz, Julio De la Puente, Giovanni Praeli (de pié por su cumpleaños) y Jorge Moreno, de espaldas. (FOTO: José Lino).



Oye Keke, ¿cómo así te dejaron venir? (FOTO: José Lino).



Concentración al comer que hasta aquí provoca. (FOTO: José Lino).



Yo de aquí no dejo nada, solo las pepitas de las aceitunas. (FOTO: José Lino).



Eduardo Castro-Mendívil, Luis Said, Fico Negrón, Marcial Del Rio, Juan Alfageme, la espalda de Luis Paz y el cerebro del "Loco" (FOTO: José Lino).



Oye brother, ¿podrías traerles otra gaseosa? Porque jugo de naranja todavía tienen. (FOTO: José Lino).



... del Hijo y del Espíritu Santo. (FOTO: José Lino).



Pucha qué piña. Encontré un pelo en mi plato... y dudo que sea de mi paisano el "Chino" Hare. (FOTO: José Lino).



Por favor, alguien podría prender la luz que no se ve nada. ¡Gracias brother por hacerme caso y llevarte la botella vacía! (FOTO: José Lino).



Y pensar que mañana tengo que volver a Miami. (FOTO: José Lino).



Creo que me ampayaron. (FOTO: José Lino).



Primer plano de Giovanni Praeli. (FOTO: José Lino).



Yo creo que si nos conocemos de algún lado. (FOTO: José Lino).



Apúrense pues, que me va a dar tortícolis. (FOTO: José Lino).



Coqui Moreno, Giovanni Praeli y "El Chino" Hare. (FOTO: José Lino).



¿Qué vio? (FOTO: José Lino).



A ver miren al pajarito. Javier Injoque, Arturo Jabes y Javier Huarcaya. (FOTO: José Lino).



Mis queridas ladillas: Hay que tratar de reunirnos más seguido... (FOTO: José Lino).



... así que si están de acuerdo pongan fecha y hora, y trago, y ahí estaré. Ahora, los que quieran seguirla, pueden venir a mi casa. (FOTO: José Lino).



Y le dije a mi mujer que me explicara cómo michi funciona esto. (FOTO: José Lino).



Un rato nomás, que me baje la comida. Y es mejor que me dejen solo. (FOTO: José Lino).



Inusual. Un mono de pelo gris abrazando a un cura con camisa hawaiana. Pepe Fernández y Javier Arce para el recuerdo. (FOTO: José Lino).



Ocho son suficientes... Roberto Li, Domenico Edwards, Guillermo Santander, Marcial Del Rio, Enrique Prochazka, Pepe Fernández, José Lino y Alfonso Heudebert. (FOTO: José Lino).



Somos los buenos muchachos... Alfageme, Arce, Negrón, Quijano, Camino, Champin, Said y De la Puente. Delante, Beto, el menor de los Negrón. (FOTO: Fernando De los Ríos).



Otro grupo un poco más sazonado, al igual que el fotógrafo que se le movió la gráfica. (FOTO: Fernando De los Ríos).



Papaya, yo te dije que este era un buen ejercicio para después de almuerzo. (FOTO: Fernando De los Ríos).



Javier Injoque, Enrique Prochazka, Eduardo Prevost, Domenico Edwards, Julio De la Puente, Javier Huarcaya, Guillermo Santander. Delante, soportado por una gruesa red, José Lino. (FOTO: Fernando De los Ríos).



Treintaicinco de los más de 40 miembros de la promoción que asistieron a la celebración, posan para la foto final. Al igual que el reencuentro de abril, éste también fue exitoso. Felicitaciones a todos, y el recuerdo para los que por alguna razón, esta vez, no pudieron llegar. (FOTO: Fernando De los Ríos).


NUEVO MILENIO


Después de veinticinco años, en 2002, la Promoción XXXVI del Maristas San Isidro volvió a reunirse para celebrar sus Bodas de Plata. Hoy, cinco años más tarde, se encuentra enfrentando el reto de los primeros treinta.



LA REUNION DE LOS 31


El sábado 14 de abril, después de las 11 de la mañana, ex-compañeros de clases volvieron a juntarse con el afán de recordar viejos tiempos y de brindar por la salud de todos. Porque de algo hay que brindar, no? El brindis se hizo pasadas las 13:00 horas, tiempo de Lima. Hasta ese momento, aún eran treinta, inciando así las celebraciones del trigésimo aniversario de su graduación. Más tarde arribó (del río al mar) un invitado más, Marcial Del Río, quien completó el homogéneo grupo apostado en las instalaciones de la Base Naval del Callao.
Mientras tanto, a lo lejos, varios de nosotros, desde diferente meridiano, hacíamos lo mismo, más o menos a esa hora, aunque no con
pisco-sour sino con lo primero que tuvimos al alcance.
Confiamos que para la próxima el número de invitados sea mayor. Después de todo, fue titánica la búsqueda de los ex-compañeros de aula, lográndose ubicar, incluso, a varios que estaban perdidos en el espacio. Por esas cosas de la vida, el encuentro congregó el mismo número de asistentes que para las Bodas de Plata.
A continuación un breve repaso gráfico de la velada, gracias a la cortesía de Eduardo Prevost, César Roberto Li y Fernando De los Ríos, tres de los 31 participantes.



Un grupo de la Promoción XXXVI, inspeccionando las instalaciones del Buque de la Armada Peruana, donde fueron de visita, iniciando la celebración del trigésimo aniversario de su graduación. (FOTO: Eduardo Prevost).



El Comandante Camino, brindando detallado razonamiento. Lo escuchan con atención, Alfredo Rebagliati, Julio De la Puente, Renzo Di Paolo y Domenico Edwards. Detrás, en amena conversación, Luis Said y Agustín Palacios, mientras Jorge Moreno, de sus maldades se acuerda. (FOTO: Eduardo Prevost).



Encuentro de tocayos. Roberto Chávez y Roberto Li, aún frescos. Por alguna razón que se desconoce, el buque y la foto están inclinados hacia un lado. (FOTO: Fernando De los Ríos).



Together forever. Roberto Li, Bob Chávez y Fernando De los Ríos, tratando de mantener el equilibrio del buque. (FOTO: Fernando De los Ríos).



Pasaron treinta años desde aquel 10 de diciembre en que se dijeron "no es más que un hasta luego, no es más que un breve adiós". Eduardo Prevost, Carlos Vásquez de Velasco, Roberto Li y Agustín Palacios, representando a los que aún mantienen el cabello oscuro y el abdomen discreto. (FOTO: Roberto Li).



¡Hey, apúrense con la foto! Y pensar que de chiquito siempre quise ser como él. (FOTO: Fernando De los Ríos).



Posando ya avanzada la reunión. Carlos Vásquez de Velasco, Roberto Polack, Arturo Jabes y Marcial Del Río. (FOTO: Fernando De los Ríos).



Oye Agustín, de verdad, cómo has crecido. O, será que yo me estoy achicando? (FOTO: Fernando De los Ríos).



Después de 30 años, como que no se nos ve tan mal, no? Hare, De la Puente, Moreno, Prevost, Heudebert, Torres y Jabes. (FOTO: Fernando De los Ríos).



Aquí comienzan los problemas de cabello y abdomen. Tato De Col, Alfonso Heudebert, Julio De la Puente, Alfredo Rebagliati, Roberto Li, Koki Schöster y el Chino Hare (pronúnciese "hair"). (FOTO: Roberto Li).



El ala izquierda del comedor con parte del selecto grupo que asistió al almuerzo de abril pasado. (FOTO: Fernando De los Ríos).



El ala derecha del comedor un poco más movida. Y con tribuna popular ligeramente viciosa. A ver si por favor les dejan de servir más vino a esos de atrás. (FOTO: Fernando De los Ríos).



No le digan a nadie, pero nosotros estamos celebrando 41 años de habernos conocido. Oye, otra vez el buque está para un lado. (FOTO: Fernando De los Ríos).



Pucha que así paraba la bola cuando estaba en la selección de fútbol... Y de eso hace treinta años. (FOTO: Fernando De los Ríos).



Esto parece que está un poco monótono. Mejor voy a ver si todavía hay algo de tomar. (FOTO: Fernando De los Ríos).



Como si el tiempo no hubiera pasado, al igual que en la época del colegio, Rebagliati y Edwards haciendo locuras. (FOTO: Fernando De los Ríos).



Y pensar que en el colegio yo tenía el pelo así de largo. (FOTO: Fernando De los Ríos).



Oigan, cómo no trajimos al Hermano Bernardo para tirarlo desde aquí y que se ahogue. (FOTO: Fernando De los Ríos).



Foto para el recuerdo. Tato, Domenico, Bob, Julio y Agustín. (FOTO: Fernando De los Ríos).



A los anteriores se les sumaron Coqui Moreno, Lucho Torres, Koki Schöster y Julio De la Puente. (FOTO: Fernando De los Ríos).



Simulacro de la ofensiva de la selección peruana rumbo al Mundial de Sudáfrica. Prevost, Paz, Peroni, De la Puente y el capi León-Velarde. Atrás, un hincha. (FOTO: Fernando De los Ríos).



Un saludo pa' la afición. Julio Quijano, Lucho Torres, Luis Miguel Champin y Domenico Edwards. (FOTO: Fernando De los Ríos).



En esta aparecen Arturo Jabes y Luis Paz, en los extremos, junto a Bob, Roberto y Koki. (FOTO: Roberto Li).



Este pisco sí que está buenazo. No entiendo cómo los chilenos lo mezclan con Coca-Cola. (FOTO: Fernando De los Ríos).



Aquí solo falta el Pájaro para completar el equipo de trabajo que teníamos en la primaria, cuando nos mandaban a hacer las tareas en grupo. (FOTO: Fernando De los Ríos).



Fernando, toma la foto nomás. No importa que mi camisa esté un poquito manchada. (FOTO: Fernando De los Ríos).



Yo pienso igual que Domenico. No importa que tengamos la camisa manchada. Total, estas reuniones no son muy frecuentes. Toma la foto nomás. Y mas bien disculpen por haber llegado tarde. (FOTO: Fernando De los Ríos).



Bueno muchachos, nosotros nos vamos despidiendo. Nos encontramos el 17 de noviembre en la Hacienda de Felipe. Esperamos que los que esta vez nos dejaron plantados, asistan. Gracias, Lalo. (FOTO: Fernando De los Ríos).



Oye Vicente, y nosotros dónde la seguimos? (FOTO: Fernando De los Ríos).



Posan sonrientes para el recuerdo, Luis Alberto Said, Roberto Li, Fernando De los Ríos, Tato De Col, Eduardo Prevost, Javier Arce y, delante de ellos, Alfredo Rebagliati. (FOTO: Roberto Li).



Es la hermosa bandera Marista. Retrato del grupo completo, con Fernando mostrando el escudo de la Congregación que nos acogió durante los años maravillosos. (FOTO: Roberto Li).



Los treintaiún miembros de la promoción que asistieron, van concluyendo su visita a la Base Naval del Callao, en donde se realizó el reencuentro organizado por Eduardo Camino, bien secundado por Luis Miguel Champín y Eduardo Prevost. Silenciosamente, se contó con el apoyo logístico de Jaime Norvani, quien, por razones familiares, no pudo acudir. El evento fue un éxito y dicen que es solo el comienzo de un año de actividades. Nos mantendremos atentos. (FOTO: Fernando De los Ríos).


Los que deseen ver y obtener una réplica ampliada de la insignia que alguna vez lucieron consigo (y que era obligatoria para ingresar a clases), pueden presionar aquí.
Los que deseen escuchar las notas del Himno Marista, tomado de la página de la promoción que nos antecedió diez años, presionen
aquí. Podría asegurar que experimentarán una ligera emoción.
Bienvenidos nuevamente, y gracias por visitarnos.
Un fuerte abrazo,

Javier Lishner

San Jose, California
Abril de 2007